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El ambiente venía cargado, como en una tensa espera. Hasta que llegó el tuit de Luiz Beling, presidente de Monsanto para Latinoamérica Sur: "Momento histórico. Empezó la cosecha y un acopio detectó soja Intacta en el primer camión en el norte de Santa Fe". Beling no pateó un avispero, pero casi. Las alarmas de toda la cadena comercial y de las entidades de los productores, se activaron en forma inmediata. El interrogante que se genera ahora es si los exportadores van finalmente a incluir y aplicar en los contratos de compraventa de soja la polémica cláusula Monsanto que permite retener un importe en concepto de regalías cuando se detecte la presencia del gen sin su licencia correspondiente.

La estrategia de Monsanto al ponerse operativa en el norte del país genera un temblor en todo el tablero de la comercialización de semillas. ¿Forzará cambios y una nueva ley de semillas?

Frente a Monsanto se pararon las cuatro entidades de la Mesa de Enlace. En su momento calificaron la iniciativa como "abusiva, arbitraria y compulsiva" y que altera las reglas, usos y costumbres del comercio de granos. Al rechazo se sumó también la Federación de Centros de Acopiadores al afirmar que la utilización de las transacciones de granos como mecanismo para compensar deudas que pudieran existir con terceros constituye una práctica peligrosa y aberrante. Y advierte que de imponerse esta metodología a los acopiadores se impulsarán acciones y denuncias.

Entre la espada y la pared o entre Monsanto y la cadena comercial quedaron los exportadores. Por lo que se sabe no tienen una posición uniforme. Los acuerdos de cooperación para el cobro de regalías que firmaron con Monsanto no serían todos iguales y tendrían distintos grados de condicionamientos. Están las que sólo firmaron una especie de contrato de adhesión y otras que tomaron más compromisos como Toepfler o ADM, que ya hizo circular entre sus clientes la cláusula Monsanto. "No queremos tener problemas con los productores pero tampoco enfrentar juicios con nuestros cargamentos en los puertos de destino", confesaba un exportador que sostiene que el cobro de la regalía no debería ser por medio de ellos.

La presión que ejerce la semillera multinacional sobre las exportadoras de hacerlas eventualmente responsables o cómplices por comprar mercadería ilícita es mucho mayor que la experiencia pasada con los cargamentos de soja RR. Las causas judiciales que inició en el 2006 a los barcos argentinos en el puerto de Rotterdam las perdió, entre otras cosas, porque no la había patentado en el país. Aprendió y cambió de estrategia. La detección de la presencia del gen RR2 Intacta en el camión santafecino que festejó Beling es el último eslabón de un sistema que hace cinco años comenzó a tejer Monsanto primero con la obtención de la patente en el país, la aprobación comercial y después la venta de las licencias para el uso de la tecnología.

En Monsanto también dejan una puerta abierta. Se comprometen a generar alternativas atractivas para el pago anticipado de las regalías para no promover el control en el grano.

En definitiva, todas las partes involucradas recitan, como si fuera padrenuestro, que la tecnología se debe pagar y se debe pagar en la bolsa de semillas. Claro, con las creencias solas no se soluciona nada. El actual sistema donde se desenvuelve el comercio de semillas permite que quienes comercializan ilegalmente la bolsa blanca, lucren con cifras millonarias. Si los semilleros facturan cerca de 180 millones de dólares con casi el 30% de la semilla que se utilizó para sembrar la soja en esta campaña, 15% de semilla fiscalizada y 14% de semilla bajo el régimen de la regalía extendida, queda un 70% de semilla con valor de por lo menos 800 millones de dólares. Por más que no hay cifras oficiales se estima que la mitad del 70% restante es semilla para uso propio amparada bajo la ley actual. Por lo que se puede inferir que hay una industria ilegal que opera sin controles y factura cerca de 400 millones de dólares. Bajo el radar hay una equivalente a varias La Salada en la venta ilegal de semilla de soja. Por las dimensiones del negocio es muy difícil creer que no se sepa quienes son y dónde operan estas La Salada. Es más que probable que la última jugada de Monsanto en el comercio de granos no se hubiera dado de no existir la venta libre de bolsa blanca. ¿No será hora de dejar de mirar a un costado?





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