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A través del Plan Nacional de Riego, el Ministerio de Agricultura de la Nación invertirá más de 56 mil millones de pesos que le permitirá duplicar la superficie regada del país, unas 4 millones de hectáreas para 2030.

El recurso hídrico es un bien estratégico ligado a la producción de alimentos. En este sentido, las obras de infraestructura para un uso eficiente del agua, la recuperación de hectáreas productivas y la vinculación público-privado son pilares esenciales a la hora de cumplir con las metas del Plan Estratégico Agroalimentario (PEA 2020) y de pensar objetivos productivos de cara al 2030.

En la actualidad, la superficie irrigada en la Argentina es de 2,1 millones de hectáreas. De ese total, 1,5M se riegan en forma tradicional y el resto corresponde al riego complementario pampeano. La meta del Plan es superar las 4 millones de hectáreas en los próximos 16 años, a través de la incorporación de 1,16M de ha en proyectos de abastecimiento colectivo y 1M más por medio de sistemas privados, con utilización de fuentes subterráneas.

El programa busca dar un salto cualitativo en el uso del agua, a través de estudios de los recursos hídricos, la capacitación de los productores, el fortalecimiento de las instituciones públicas, pero también de los usuarios, y de la tecnificación de los sistemas de riego existentes.

Durante el seminario "La problemática del riego en Río Negro", que se realizó recientemente en la ciudad de Viedma, se analizaron y discutieron las propuestas necesarias para lograr avances en la formulación de un programa provincial y nacional, que contemple inversiones y asistencia técnica, pero sobre todo el diseño de políticas públicas y la indispensable articulación entre el sector público y el privado para facilitar y estimular nuevos desarrollos en los sistemas de riego.

"Los aportes también se utilizarán para mejorar la eficiencia de captación, distribución y aplicación del agua de riego, para complementar y sistematizar los estudios de base sobre el estado de las existencias hídricas e implementar sistemas permanentes de monitoreo de los recursos. Esto permitirá, entre otras cosas, incorporar nuevas áreas productivas, adaptar los sistemas existentes de acuerdo a los cambios climáticos, elevar la valorización económica, social y ambiental del agua y promover el valor agregado de los cultivos bajo esta modalidad, con la mira siempre puesta en la potencialidad de la Argentina respecto a la demanda mundial de alimentos.

Se divide en cinco programas de acuerdo con la fuente de abastecimiento y el uso del recurso por región. Se contempla que a través del Programa de Desarrollo para Áreas de Riego mediante Obra Pública se realizará una inversión total de 30.560 millones de pesos, con lo que se espera modernizar 467.700 ha e incorporar 1.163.500 ha como nuevas áreas de riego.

Por último, el Programa de Estudios y Monitoreo del Agua con Fines Agropecuarios demandará una inversión de 800 millones de pesos. La suma de estos cinco Programas da un resultado total de 56.288 millones de dólares de inversión.

Con la implementación de los nuevos sistemas colectivos de riego se espera beneficiar a más de 30 mil productores; estabilizar y aumentar los ingresos de los mismos y del Estado. Por otro lado, se incorporarán 143.000 ha a la matriz productiva anual y se estima que se producirá un incremento en la producción no menor al 50% en las zonas con proyecto en la región pampeana.

Fuente: Puntobiz





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